Bancos centrales: ¿qué son y cómo trabajan?

por Pedro Calvo

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¿Lleva un billete en el bolsillo o en la cartera? Da igual que sea de 5, 10 o 100 euros. Por favor, cójalo y fíjese en que hay una pequeña firma. No es una rúbrica cualquiera; corresponde al presidente del Banco Central Europeo (BCE). Este simple gesto, el de tomar un billete y comprobar que está firmado, constata el poder que tiene la persona que lo firma y la institución que preside. Evidencia que los bancos centrales controlan cuánto dinero hay en una economía; los que manejan la imprenta de los billetes y la fábrica de las monedas. El poder verdadero de un banco central es, a fin de cuentas, el poder de crear dinero.

Por tanto, los banqueros centrales controlan el caudal monetario, o dicho de otro modo, la política monetaria, que es como se conoce técnicamente la labor principal que desempeñan estas instituciones. La herramienta habitual mediante la que determinan la oferta monetaria –la cantidad de dinero que hay en una economía– son los tipos de interés, esto es, el precio del dinero. Cuando quieren crear más dinero porque entienden que la economía requiere ese estímulo para crecer con más fuerza, reducen los tipos de interés; cuando quieren retirar dinero porque detectan presiones inflacionistas y un recalentamiento en la economía, suben los tipos de interés.

En este sentido, William McChesney Martin Jr., quien presidió el banco central estadounidense entre 1951 y 1970, realizó la que posiblemente es la definición más popular sobre el papel de los banqueros centrales: “Son los que deben retirar el ponche en mitad de la fiesta”, en alusión a que, llegado el caso, deben actuar y subir los intereses para evitar un crecimiento excesivo que derive en mayores presiones inflacionistas.

Porque, precisamente para saber cuándo deben actuar, los banqueros centrales suelen usar como brújula principal la evolución de los precios. En última instancia, su labor consiste en salvaguardar la estabilidad de los precios, es decir, impedir que la inflación erosione la capacidad de compra de los ciudadanos. Para algunos, como el Banco Central Europeo (BCE), representa su meta principal. Para otros, como la Reserva Federal (Fed) de EE.UU., constituye un objetivo que se complementa con otro, consistente en promover el mayor empleo posible.

Junto a la vigilancia de los precios, otra misión habitual para los bancos centrales –aunque no todos tienen esta potestad– consiste en supervisar la actividad del sistema bancario. O lo que es lo mismo, vigilan que las entidades dedicadas a prestar y tomar prestado dinero funcionan correctamente.

Los bancos centrales más importantes del mundo son la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, que fue creada en 1913 y cuyo presidente es desde 2006 Ben Bernanke; el mencionado Banco Central Europeo (BCE), que desde 1998 se encarga de definir una política monetaria común para los países que tienen el euro como moneda y que está presidido desde noviembre de 2011 por el italiano Mario Draghi; el Banco de Inglaterra, fundado en 1694, al que se le conoce como la ‘Vieja Dama de Threadneedle Street’ y que en la actualidad está gobernado por Mervyn King; y el Banco de Japón, que data de 1882 y cuyo gobernador es Masaaki Shirakawa.

La crisis desatada en 2007 ha obligado a los bancos centrales a ir más lejos que nunca con sus políticas monetarias. Es decir, han actuado para contrarrestar los problemas de sus dos principales áreas de influencia: el sector financiero y la economía real. Con los matices propios de la actuación y naturaleza de cada entidad, esta reacción ha ratificado igualmente su condición de prestamistas de último recurso, esto es, su función como suministradores de liquidez y financiación en momentos de restricción crediticia y de ruptura de los mercados de capitales.

En primer lugar, y dentro de una línea más ortodoxa, han reducido los tipos de interés hasta mínimos históricos. Los principales bancos centrales del mundo los tienen en estos momentos –o han llegado a tenerlos– por debajo del 1%. El caso más sobresaliente es el de la Fed, que situó el precio del dinero en el mínimo histórico del 0-0,25% en diciembre de 2008 y se ha comprometido a dejarlo en esa horquilla hasta 2015. En lo que respecta a la eurozona, el BCE mantiene los tipos en el 0,75% desde julio de 2012.

Precisamente porque han apurado el terreno más ortodoxo, el correspondiente a los tipos de interés, los bancos centrales han recurrido a otro tipo de medidas menos convencionales y heterodoxas para combatir la crisis. Aunque estas prácticas tienen distintas características y aplicaciones en cada banco central, estas maniobras se han dirigido a dos campos principales.

Por un lado, han realizado inyecciones extraordinarias de liquidez para reforzar la financiación de las entidades y evitar un colapso del crédito. Y por otro, han llevado a cabo compras de deuda pública y privada –principalmente respaldada por hipotecas– en el mercado para tratar de contener los costes de financiación y reforzar la liquidez de esos títulos.

Imagen: kumbarov en Flickr.com

Sobre el autor:
Pedro Calvo Pedro Calvo Periodista especializado en Economía y coordinador de la sección de Bolsa&Inversión de elEconomista. Profesión que compagina con la de profesor universitario en el C. U. Villanueva y en la Universidad de Navarra.
Categorías: inteligencia e-com Etiquetas: ,

Comentarios a esta entrada (2)

  1. Alex, el 21 de noviembre de 2012 a las 12:20

    Hola,
    Me gustaría saber unas cosas:

    - cuales de esos bancos (o grupos de bancos) centrales son privados o gestionados por empresas?
    - que consecuencias puede tener confiar la impresion de la moneda de un pueblo entero, a una empresa?
    - cuales son los mecanismos para que no haya de conflicto de interes dentro de esos bancos centrales?
    - que tipo de riesgos tomarian sus dirigentes al no buscar a cumplir sus objetivos oficiales? (como por ejemplo, prevenir las burbujas ..)
    - el estado paga para que esos bancos le imprima su dinero? (y que paga entonces, el dinero mismo, unos intereses ..?)

    Muchas gracias! Que me pierdo en economía!

  2. Hola Alex,
    Gracias por tus preguntas, ayudan a profundizar en las temáticas y resulta interesante para todos. Te comento por partes:

    1) Los bancos centrales no están gestionados por empresas ni son privados. Los bancos centrales son los bancos de los bancos privados, es decir, no dan préstamos a las empresas y a los hogares (no tienen oficinas como los bancos privados comerciales), sino a los bancos, para que estos sean los que luego suministren esa financiación a las empresas y los hogares en función de sus criterios como empresas privadas. En definitiva, los bancos centrales definen las reglas a partir de las cuales se desarrolla luego la financiación entre los bancos privados y las empresas y los hogares

    2) Cada banco central tiene una misión y un área de influencia; en principio, toman sus decisiones en función de esos objetivos y de las necesidades de su ámbito de actuación. Es decir, que puede que un país necesite que su banco central suba los tipos de interés y que, al mismo tiempo, otro requiera una bajada.

    3) El tema de las burbujas y los bancos centrales aún está por definir y resolver. Greenspan se lo preguntó a finales de 1996 (http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/1996/19961205.htm) y aún no hay una respuesta clara. Sobre todo, porque, ¿cuándo se puede hablar de burbuja? ¿Cuánto tiene que subir un activo para hablar de burbuja? ¿Y cómo desinflarla? ¿Con subidas de los tipos de interés que afectarán al conjunto de la economía? ¿Y si realmente no había ninguna burbuja y esa subida de los tipos fue demasiado prematura? Sin duda, se trata de una incógnita por resolver.

    4) Los Estados depositan la función de imprimir dinero en los bancos centrales para intentar que un tema tan delicado no se ‘politice’ y responda a los intereses de la economía, no a unos intereses políticos particulares. Por eso, durante las últimas décadas los bancos centrales se han convertido en entidades independientes.

    Espero haberte ayudado,
    Un saludo.

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