Aprendiendo sobre nuestros bosques desde el espacio

por Equipo Social Media

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Si pensamos en un biólogo o en un guarda forestal, la imagen que a todos nos viene a la mente tiene que ver con recorrer los montes, los bosques y los espacios verdes para identificar especies y, mediante el trabajo de campo y de laboratorio, obtener conclusiones sobre su estado, evolución y comportamiento. Aunque la idea es correcta, habría que ampliar el concepto para hacer de ellos también técnicos espaciales, porque la información que facilitan los satélites está cobrando cada vez más peso en el estudio de la naturaleza y la atmósfera.

La Agencia Espacial Europea (ESA) es pionera en este campo. Cuenta con un programa específico que a través del satélite Sentinel 2 proporciona imágenes de alta resolución de los espacios verdes de nuestro continente. Además, participa en proyectos de otras regiones, como Congo o Gabón, donde realiza labores de observación dentro del programa contra la deforestación que mantiene la ONU en el marco de los acuerdos de Kioto sobre el cambio climático.

En total, la ESA cuenta con cinco satélites Sentinel orbitando la Tierra y monitorizando su superficie: el Sentinel 1 está centrado en las regiones polares; el 2, como se ha dicho, en los espacios verdes; el 3 observa los mares, midiendo temperaturas y superficie; y el 4 y el 5 analizan la atmósfera.

Este tipo de investigaciones a gran escala permite obtener conclusiones de todo tipo sobre la salud del planeta. Aporta datos inequívocos que los científicos pueden utilizar como base de estudios y realización de pronósticos. Hay ejemplos de todo tipo: desde el inexorable avance del desierto en los últimos 30 años en la frontera entre Arabia Saudí y Jordania, hasta la evolución del tipo de cultivos y la superficie agrícola utilizada en Aragón y Cataluña.

Estos trabajos tienen su origen en los primeros satélites de observación atmosférica, que vienen aportando datos con fines meteorológicos desde hace décadas. Pero el avance de la tecnología, con imágenes cada vez de mayor calidad, ha logrado que hoy estén proporcionando a los investigadores una información muy útil con el solo objetivo de conocer mejor qué está pasando y poder así proteger la diversidad natural terrestre y las necesidades agrícolas y fluviales humanas.

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