Cómo dividir las acciones de nuestra start-up

por Equipo Social Media

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Hemos tenido una buena idea de negocio y, después de semanas planteándonoslo, decidimos lanzarnos a ponerla en marcha. Tenemos uno o más socios que creen en el proyecto y están dispuestos a contribuir con su conocimiento, tiempo, trabajo y, algunos, hasta con capital. Todos serán responsables en alguna medida del éxito o fracaso de la compañía, ya que entre todos la van a crear. Podemos decir que la empresa es de sus fundadores. Pero, ¿cuánto es exactamente de quién?

Cada caso es distinto, pero dividir las acciones de la naciente empresa a partes iguales puede resultar contraproducente. En los primeros momentos, los fundadores estarán trabajando en su tiempo libre, desde el paro o desde situaciones laborales muy dispares. Uno pondrá capital, otro no. Uno llevará a cabo el plan de negocio; otro aportará sus conocimientos técnicos para desarrollar el producto; otro, sus contactos en la industria y recursos materiales concretos. Ni todos son iguales ni aportan lo mismo al éxito de la empresa. Más adelante, a medida que se vaya abriendo el accionariado, un valor de referencia puede ser que los fundadores conserven hasta un 50% de las acciones.

Un método interesante que propone Peter Chee consiste en otorgar distintos pesos a los elementos que definen lo que aporta cada fundador. Después, en una tabla, ponderamos del 1 al 10 las fortalezas y el trabajo de cada socio, los multiplicamos por el peso, lo sumamos y obtenemos el porcentaje total de las acciones que le corresponden a cada uno. Os dejamos un sencillo ejemplo:

Los asesores de Beyond the Ceiling aconsejan tener en cuenta tres factores esenciales: tiempo invertido y a invertir en la empresa, indispensabilidad y dinero invertido. El tiempo se puede concretar por escrito como un número de horas semanales a dedicar al desarrollo por un periodo concreto. El intangible de ser indispensable pondera la experiencia y unos conocimientos sin los que el negocio no podría salir adelante. Si alguien está arriesgando su propio dinero en apoyar nuestro trabajo, también debe ser recompensado.

Sea cual sea el método que elijamos o inventemos, lo más importante es que todos los socios estén de acuerdo, que haya una forma de verificar que cada uno aporta aquello a lo que se compromete (no tiene sentido que alguien que firma y desaparece a las dos semanas tenga un 25% de la compañía) y un mecanismo para ir recompensando el trabajo. Una forma puede ser algo tan sencillo como anotar un “se le debe” que detalle y valore el trabajo o los recursos aportados para recompensarlo cuando haya recursos más adelante.

No hay que perder de vista que el papel de las acciones es incentivar el trabajo y estimular el compromiso con el éxito de la empresa. Si el reparto es percibido como injusto, no tendrá sentido y tendrá efectos contraproducentes: desmotivación, falta de compromiso, peleas y un clima emocional negativo. Un reparto injusto puede ser el fin de una idea brillante, olvidada por el rencor personal entre quienes deberían estar haciendo todo lo posible por cooperar. Partes iguales no tiene por qué significar equidad.

Consejos para una buena ejecución:

  • Repartir la propiedad de la empresa es un tema delicado que puede parecer raro a quien comienza en confianza con un amigo y una idea. No hay que consumir toda nuestra energía en esto, pero conviene dejarlo claro desde el principio y no posponerlo. “Cuentas claras, amistad segura”, dice el refrán. Y estamos hablando de mucho trabajo.
  • Dejarlo por escrito de forma clara y oficial, crear un documento tangible de referencia. También puede servir de base para otros documentos donde se explique a futuros inversores cuál es la parte de cada uno de los miembros de la start-up.
  • Elegir socios en cuyo trabajo y honestidad podamos confiar. De lo contrario es mejor no invertir el esfuerzo, tiempo de nuestra vida, dinero y emociones que una nueva empresa requiere.
  • No sobrevalorar la idea inicial ni el trabajo ya realizado. Importa lo que se haga con la idea. Tener un momento de inspiración paseando al perro no pasa de ahí sin esfuerzo. El trabajo ya realizado es importante y ha de ser recompensado (se puede anotar para ser compensado más adelante con dividendos), pero no tendría sentido sin el que está por hacerse para desarrollar la idea.

Si necesitas más información sobre start-ups puedes consultar Start-Up: the book

Imagen superior de AMagill en Flickr

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